Amanece y Alfredo ve por la ventana del bus que ya no se encontraba mas en lo común para él, el desierto, ahora veía verde, veía otro paisaje, uno que le agradaba mucho, Alfredo creció toda su vida en un clima desértico, por lo que para él este verde que veía en los cerros le eran muy de su agrado. Ya se encontraba a muy poco tiempo de llegar a la ciudad que lo estaba esperando, mas bien a la ciudad donde una niña lo estaba esperando, si bien se encontraba aún a un par de horas de llegar, ya comenzaba a sentir los síntomas de sus nervios que comenzaban a jugarle no se si en contra, pero que si lo tensaban, sus manos se enfriaban, y se contraía de cuerpo, sabía y su mente se lo recordaba a cada momento, que en unas horas más estaría frente a frente con ella, quien había dejado de ser algo más que una simple amiga de distancia, ya era importante, se había vuelto parte de su vida, pensaba en todas las cosas que había hecho y que estaba haciendo por ella, tenía miedo, ese era el gran sentimiento que lo llenaba en ese momento, pero tenía un rayo de luz dentro de si, que lo hacía pensar y despejar ese miedo, el cual lo hacía poseedor de la capacidad de hacer cualquier cosa, si bien era pequeña esta luz, era poderosa y calmaba a su conciencia y a su mente que lo hacía poner nervioso.
Alrededor de las 11 de la mañana de ese 9 de Diciembre yá; Alfredo se encontraba en su destino, con su mochila en la espalda, afuera del terminal, esperaba a su amigo, su cómplice en esta aventura el cual estaba al tanto de todo lo que iba a pasar y el motivo de viaje de Alfredo, él le ofreció su hogar por el par de días que él iba a encontrarse en la ciudad. Saliendo del terminal, Alfredo logra ver a su amigo que lo esperaba afuera, era hora de saludarlo y contarle los detalles mas entre comilla sabrosos que quería saber su amigo, debían moverse rápido ya que tenía que ducharse, para bajar nuevamente, esta vez al centro, esta vez a su encuentro final..
[ESTA HISTORIA CONTINUARÁ]


